5 claves para redactar un texto legible

En muchas ocasiones hemos comentado que la usabilidad no es únicamente sinónimo de diseño, sino que va más allá. No tiene que ver solo con entregar un producto o servicio que
sea bonito, sino con la estructuración de la información, una adecuada elección de contenidos más fáciles de comprender para el usuario.

La legibilidad en un texto es esencial. Un texto debe ser fácil de leer, y esto depende de muchos factores: la calidad del texto, la longitud de las frases, de los párrafos, de la tipografía, el contraste…

Siendo esto así, hemos decidido en el post de hoy explicar cómo se escriben textos impecables y perfectamente legibles para cualquier usuario.Nosotros seguimos estos pasos al desarrollar nuestros servicios, pero pueden ser aplicables a cualquier redacción de contenido.

Por eso, hemos recogido 5 pautas que son clave a la hora de redactar un buen texto y en las que se suelen cometer errores. ¡No te lo pierdas!

1. Elección de la tipografía

Hoy en día existen infinidad de tipografías a las que podemos acceder y emplear en nuestros textos, y por tanto su elección se vuelve muy difícil. Sin embargo, hay algo que todo el mundo debería tener en cuenta y es la legibilidad, pues existen muchas fuentes que pese a su ‘bonito’ diseño, no son nada legibles.

En este caso, cabría distinguir el título, para lo que se puede emplear una letra más especial (Siempre siendo legible) y el cuerpo de texto, para lo que hay que elegir una letra sencilla y fácil de leer.

Por lo general, en un texto impreso y extenso es más adecuado el uso de tipografías serif, como Times New Roman, y en un texto digital tipografías sans serif, como Arial o Helvetica.

2. Tamaño de la tipografía

El tamaño es algo que depende de la fuente empleada, y sobre todo, del lugar y la finalidad para la que se va a redactar el texto, pero hay que tenerlo muy en cuenta pues es un factor esencial a la hora de que el usuario se sienta cómodo con el texto que está leyendo, pues un texto excesivamente pequeño requiere de un gran esfuerzo por parte del lector. Lo mismo ocurre con un texto de tamaño excesivamente grande, que puede dificultar la lectura.

Generalmente, recomendamos que el cuerpo de un texto tenga un tamaño de letra de 12 puntos.

3. Cuidado con la alineación del texto

La alineación suele ser uno de los puntos más polémicos, pues se cree que la justificación completa, es decir, la distribución de texto que mantiene el mismo margen, es más
profesional.

Sin embargo, es preferible emplear una alineación a la izquierda. ¿Por qué? Esta opción obtiene una mejor distribución de las letras, no altera el interletraje y no da lugar a espacios blancos, facilitando la lectura al mayor número posible de usuarios.

4. Frases simples y concisas

Cuanto más larga es una oración, más difícil es entender lo que se dice, porque el sujeto y el verbo tienden a alejarse.

Por eso, para que el mensaje que queremos trasmitir quede muy claro, cabe evitar las oraciones subordinadas y emplear oraciones simples (sujeto + verbo + predicado). No deberían exceder las 30 palabras.

5. Contraste. Texto oscuro sobre fondo blanco y viceversa.

Con contraste nos referimos a la diferencia de ‘color’ que hay entre el fondo y el color de la tipografía, y es uno de los elementos que mejor realza el funcionamiento visual, y por tanto, facilita la lectura.

Por eso, debe cuidarse mucho y siempre tiene que haber un gran contraste entre el color del texto y el del fondo, es decir, un texto negro o de un color oscuro deberá ir sobre un fondo blanco, y viceversa. Cuanto mayor contraste haya, el mensaje se transmite de manera más clara y directa, y el usuario no tendrá que hacer ningún tipo de esfuerzo para leer el texto.

En definitiva, si trabajamos estos cinco puntos lograremos que los textos que redactemos sean perfectamente legibles para cualquier tipo de usuario, sin tener que hacer esfuerzos extras. Además, estaríamos logrando que la experiencia que vive este lector sea positiva.

5 claves para redactar un texto legible

En muchas ocasiones hemos comentado que la usabilidad no es únicamente sinónimo de diseño, sino que va más allá. No tiene que ver solo con entregar un producto o servicio que
sea bonito, sino con la estructuración de la información, una adecuada elección de contenidos más fáciles de comprender para el usuario.

La legibilidad en un texto es esencial. Un texto debe ser fácil de leer, y esto depende de muchos factores: la calidad del texto, la longitud de las frases, de los párrafos, de la tipografía, el contraste…

Siendo esto así, hemos decidido en el post de hoy explicar cómo se escriben textos impecables y perfectamente legibles para cualquier usuario.Nosotros seguimos estos pasos al desarrollar nuestros servicios, pero pueden ser aplicables a cualquier redacción de contenido.

Por eso, hemos recogido 5 pautas que son clave a la hora de redactar un buen texto y en las que se suelen cometer errores. ¡No te lo pierdas!

1. Elección de la tipografía

Hoy en día existen infinidad de tipografías a las que podemos acceder y emplear en nuestros textos, y por tanto su elección se vuelve muy difícil. Sin embargo, hay algo que todo el mundo debería tener en cuenta y es la legibilidad, pues existen muchas fuentes que pese a su ‘bonito’ diseño, no son nada legibles.

En este caso, cabría distinguir el título, para lo que se puede emplear una letra más especial (Siempre siendo legible) y el cuerpo de texto, para lo que hay que elegir una letra sencilla y fácil de leer.

Por lo general, en un texto impreso y extenso es más adecuado el uso de tipografías serif, como Times New Roman, y en un texto digital tipografías sans serif, como Arial o Helvetica.

2. Tamaño de la tipografía

El tamaño es algo que depende de la fuente empleada, y sobre todo, del lugar y la finalidad para la que se va a redactar el texto, pero hay que tenerlo muy en cuenta pues es un factor esencial a la hora de que el usuario se sienta cómodo con el texto que está leyendo, pues un texto excesivamente pequeño requiere de un gran esfuerzo por parte del lector. Lo mismo ocurre con un texto de tamaño excesivamente grande, que puede dificultar la lectura.

Generalmente, recomendamos que el cuerpo de un texto tenga un tamaño de letra de 12 puntos.

3. Cuidado con la alineación del texto

La alineación suele ser uno de los puntos más polémicos, pues se cree que la justificación completa, es decir, la distribución de texto que mantiene el mismo margen, es más
profesional.

Sin embargo, es preferible emplear una alineación a la izquierda. ¿Por qué? Esta opción obtiene una mejor distribución de las letras, no altera el interletraje y no da lugar a espacios blancos, facilitando la lectura al mayor número posible de usuarios.

4. Frases simples y concisas

Cuanto más larga es una oración, más difícil es entender lo que se dice, porque el sujeto y el verbo tienden a alejarse.

Por eso, para que el mensaje que queremos trasmitir quede muy claro, cabe evitar las oraciones subordinadas y emplear oraciones simples (sujeto + verbo + predicado). No deberían exceder las 30 palabras.

5. Contraste. Texto oscuro sobre fondo blanco y viceversa.

Con contraste nos referimos a la diferencia de ‘color’ que hay entre el fondo y el color de la tipografía, y es uno de los elementos que mejor realza el funcionamiento visual, y por tanto, facilita la lectura.

Por eso, debe cuidarse mucho y siempre tiene que haber un gran contraste entre el color del texto y el del fondo, es decir, un texto negro o de un color oscuro deberá ir sobre un fondo blanco, y viceversa. Cuanto mayor contraste haya, el mensaje se transmite de manera más clara y directa, y el usuario no tendrá que hacer ningún tipo de esfuerzo para leer el texto.

En definitiva, si trabajamos estos cinco puntos lograremos que los textos que redactemos sean perfectamente legibles para cualquier tipo de usuario, sin tener que hacer esfuerzos extras. Además, estaríamos logrando que la experiencia que vive este lector sea positiva.